Currículum Vitae

  1. José Esteban Reyna Bautista
  2. Nacido en San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, Guatemala
  3. 1956 – 1960  Bachiller en Ciencias y Letras                    INVO Quetzaltenango, Guatemala
  4. 1961 – 1964 Cuatro años de Estudios en Leyes               Escuela de Derecho, Quetzaltenango
  5. 1979 Grado Académico: Diplomado en Contabilidad       West Los Angeles College
  6. 1981 Grado Académico: AA en Administración Pública   Los Angeles City College
  7. 1983 Grado Académico: BA en Administración Pública   California State University
  8. 1985 Grado Académico: Diplomado en Empresariado     Universidad el Sur de California.
  9. 1989 Grado Académico: JDD                                        North American College of Law – Orange, California.
  10. 1995 al presente Profesor en el Departamento de Negocios, Servicios a la Comunidad de East Los Ángeles College y Los Ángeles City College.

Otras publicaciones:
Un Ilegal en Estados Unidos (Versiones Inglés y Español)  1995
Tratado de Bienes Raíces  1996

Reportaje La Hora por Eswin Quiñónez Lunes, 16 de Febrero de 2009

HISTORIA DE MIGRANTES EN LOS ESTADOS UNIDOS: José Reyna

“Lo más satisfactorio es transmitir experiencias” José Reyna, un marquense que hace cuarenta años tomó la decisión que cambió su vida. Hoy vive en Los Ángeles, California, y al borde de su retiro se dedica a impartir clases en universidades de dicho país. Transmitir sus experiencias es lo más satisfactorio en su vida.

En 1993, José Reyna tuvo un accidente que por poco le quita la vida. Esa experiencia despertó en él la urgente necesidad de transmitir sus conocimientos a otros. Porque al final, “cuando uno muere nada se lleva”, dice este marquense que lleva más de cuatro décadas residiendo en Estados Unidos.

La vida le ha dejado a José algo muy claro, y es que hay momentos en que las decisiones fundamentales hay que tomarlas en el momento preciso. Quizá para él ese momento fue cuando tenía 25 años, y dejando atrás vivencias acumuladas en su San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, viajó a Estados Unidos.

Eso fue hace ya 40 años, en los cuales se ha forjado una vida en Los Ángeles, lugar donde decidió establecerse para brindarle a su familia un mejor porvenir.

José fue tras el sueño americano, algo que en la década de los sesentas se mantenía pleno y atrajo a muchos extranjeros, sin embargo, la situación hoy por hoy difiere esa época. “El sueño americano como la igualdad de oportunidades de hacer o no hacer lo que a uno le gusta, está vivo”, argumenta, pero para lograrlo se requiere empeño y voluntad. “Hay muchos obstáculos que vencer”, advierte.

El empeño con una fuerte dosis de valor. Este marquense quien charló con LVDM vía telefónica desde su casa en Los Ángeles, relata alguna de sus anécdotas de su vida en ese país. Una de ellas fue justo cuando ingresó, vía aérea, a California. En los sesentas, cuando la oleada de hispanos aún no era manifiesta, el español era un idioma de poco uso, y José no sabía nada de inglés. Recuerda, pasar varias aduanas sin cruzar palabra con nadie.

Salió al área principal del aeropuerto y buscar un asiento para intentar pedir auxilio a alguien que entendiera español. Para su mala suerte, todo mundo era anglosajón y permaneció sentado, entre tres y cuatro horas observando a los demás viajeros en la terminal.

Con un poco de ingenio, a José se le ocurrió ver detalles de cómo se desenvolvían los demás viajeros y escribió la dirección hacia donde iba en un papel. Salieron a la calle e imitó la forma en que se pedía el servicio de taxi. Se subieron y únicamente le dio al chofer el papel con la dirección.

Tenía clara la idea de hacer una vida en Estados Unidos, y no iban a dar marcha atrás. “La decisión de viajar a este país representa para mí una de las decisiones más grandes en mi vida”, dice.

Y es que, como casi todos los migrantes, a los Reyna las oportunidades se les fueron cerrando en Guatemala y más por necesidad que por gana, se animaron a irse a probar suerte. Y lo lograron.

“Allá en nuestro país para trabajar en empresas privadas o en el gobierno significaba subordinar la voluntad o el juicio a otra persona, pues el servilismo y adulación a los superiores o jefes era indispensable para mantener un trabajo”, agrega José. En aquellos años de su partida, José ganaba Q60 mensuales, que eran insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas, y ni siquiera podía pensar en acceder a estudios universitarios. Y esa fue su motivación más grande.

MULTIUSOS

Del mismo modo en que sucede con la mayoría de inmigrantes que llegan a esa nación, José tuvo una serie de empleos. “Acá uno es un multiusos”, resalta.

Se inició lavando carros con un salario de US$1.35 la hora. Después de un tiempo fue reclutado por diferentes fábricas. “En un período de dos años trabajé en 17 diferentes fábricas”, dijo.

Pasado un tiempo, y aprovechando que había sido beneficiado con una residencia legal, se sometió a una prueba de servicio civil, logrando una plaza en el Condado de Los Ángeles. Empeñado en continuar brindando sus habilidades, tomó el examen del servicio civil del Gobierno Federal. Hace cinco años que se jubiló y con sus estudios en inglés, administración pública y empresariado, sacó el grado académico JDD. PROFE

Hablar con este semanario hizo que a José le florecieran varios de sus recuerdos atesorados sobre Guatemala. Cuenta, por ejemplo, que por aquellas décadas de los 50s y 60s donde se forjó su infancia, la paz y la tranquilidad hacían de la vida, aunque pobre, tranquila y sin violencia. Contrario a lo que observa hoy en día en los periódicos.

La situación actual tiene un solo culpable, para José y es la mala administración de los gobiernos que ha tenido el país. Si tuviera una varita mágica para transformar algo de Guatemala, lo primero que haría este inmigrante es cambiar el “sistema político corrupto”.

No por nada, el dibujo que hace de Guatemala José es: “el querido terruño en donde nací, en donde los pobres, indígenas y campesinos son tratados como ciudadanos de segunda clase, sin oportunidades para lograr una vida más digna”.

Y en todo ello hay algo que rescata y se ha convertido en una inspiración para su vida. En San Pedro Sacatepéquez tuvo una profesora en la escuela primaria. La maestra Perla Velásquez, que con su paciencia, tolerancia, enseñanzas y guía inició su formación y desde entonces ha adquirido muchas de las influencias que se han traducido en una marca en su vida. Tanto así, que actualmente imparte cursos en algunas universidades de California.

El recuerdo de la profesora Velásquez y un hecho que le ocurrió en 1993 le dieron un giro a su vida. Ese año tuvo un accidente automovilístico. Cuando despertó en la sala de emergencias de un hospital, se percató de lo fácil que es pasar de esta vida a la siguiente.

“Durante mi recuperación consideré necesario transmitir mis experiencias y conocimientos a otros, pues si bien es cierto que personalmente me han servido, el día que yo ya no esté en este mundo, me los llevaré y no le servirán a nadie más. En ese momento pensé en que tenía que transmitir lo que sé a otros”, comenta.

De ese modo envió su historial académico a todas las universidades del sur de California y se sometió a pruebas de oposición hasta vincularse en el campo de la enseñanza. Aunque, está al borde de su retiro, no piensa en retornar a Guatemala para vivir. Vendría únicamente de paseo, asegura.

Y es que Estados Unidos, para los inmigrantes, brinda algo que no hay en este país, y es la libertad de acción, asegura. Pese a ello, a su hija le puntualiza siempre, lo que significa abandonar la patria para empezar una vida nueva. “Dejar el país no es fácil, pero lamentablemente no hay otra alternativa”, concluye.

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